La planificación de las investigaciones

La planificación de una investigación tiene gran importancia puesto que de ella depende en ocasiones la buena consecución de los objetivos. Además, forma parte del proceso de investigación, y es por esto, que no debe ser tenida en cuenta como un elemento accesorio o irrelevante, sino todo lo contrario, como la base sólida sobre la cual se estructurará la investigación.

Ciclo de la Investigación

La planificación nos permite decidir aspectos tan importantes como los profesionales que deben actuar, el protocolo de actuación, las fuentes a las que acudir para la obtención de información, medios técnicos a emplear, etc.

Así mismo, será una herramienta adecuada para evitar imprevistos o tener una gestión más eficaz de los mismos. No debemos olvidar que no hay dos investigaciones iguales, lo que implica una planificación específica para cada caso.

Con el tiempo y la experiencia se tiende a relegar la planificación a un segundo plano, o bien, pensar que, por el mero hecho de analizar los datos mentalmente es suficiente, pero este tipo de actuación supone un error manifiesto y una negligencia profesional del investigador.

  • Protocolo en la planificación

La planificación siempre debe hacerse siguiendo un protocolo establecido, que será modificado según las circunstancias y la evolución de la investigación. En todos los casos se hará por escrito, evitando guardar datos en el disco duro de nuestra memoria. No todas las investigaciones requieren de la misma planificación, pero en este caso, explicaremos un protocolo riguroso y detallado.

  • Reunión con el cliente

La reunión con nuestro cliente es muy importante, siendo además nuestro primer contacto con la propia investigación. Por esta razón, es preciso aprovechar las circunstancias para anotar toda la información que se nos facilite, así como solicitar la documentación que sea relevante para el caso.

Pensemos que nuestros clientes pueden ser personas físicas o jurídicas, directos o indirectos[1], y que, por lo tanto, puede haber información que no se obtenga en el mismo acto de la reunión, por lo que deberá ser obtenida posteriormente.

Es muy importante que el cliente no oculte información relevante, puesto que nuestro único interés es facilitar el proceso de la investigación, y llegado el caso, minimizar los costes de la misma.

Para finalizar este apartado, hacer hincapié en la necesidad de concretar cuál es el objetivo de la investigación. Este dato deberá salir de la reunión, y es fundamental para dirigir la planificación a la consecución de dicho objetivo.

  • Recogida de datos

Para realizar una correcta recogida de datos es necesario contar con un check-list que garantice que no vamos a olvidar ninguna información. Estos datos pueden ser tanto de personas físicas como jurídicas, lo que implica diseñar un impreso acorde a cada caso. En lo que respecta a las primeras, deberemos preguntar por datos personales, familiares, profesionales, etc., así como solicitar fotografías o elementos de identificación. En cuanto a las empresas, sería suficiente con el CIF, ya que a partir de este dato podremos obtener los demás, pero siempre es bueno que el cliente aporte información complementaria.

  • Documentos

Una vez que dispongamos de los documentos vinculados a la investigación, facilitados por el cliente u obtenidos por nuestros medios, la secuencia a seguir será la siguiente:

  • Hacer fotocopias para trabajar con ejemplares en los cuales se puedan hacer anotaciones, dejando los originales para anexarlos al informe en caso de necesidad.
  • Ordenarla cronológicamente, de más antigua a más actual.
  • Leerla y analizarla cogiendo notas de aquellos datos que sean de interés para la investigación.
  • Elaborar infografías cuando el número de datos o la información es elevada. Esto facilitará la comprensión y aportará una visión global del caso.
    • Fuentes abiertas

Una vez que tengamos la información bien estructurada, habrá que empezar a usar fuentes abiertas para seguir obteniendo datos de valor. Recordar que denominamos fuentes abiertas aquellas que son de acceso público, tanto por vía telemática como física.

Las fuentes abiertas más importantes son:

  • Internet.
  • Registros públicos (mercantil, propiedad, bienes muebles, etc.).
  • Boletines oficiales.
  • Medios de comunicación (prensa, agencias de noticias, radio, etc.).

Cuando empleamos buscadores (Google, duckduckgo, etc.) debemos aprovechar para incorporar al mismo todos los datos de que dispongamos. Por ejemplo, si tenemos el nombre y apellidos, DNI, teléfono móvil y correo electrónico de una persona, todos estos datos deberán ser introducidos en el buscador, puesto que de cada uno de ellos podemos obtener información distinta y complementaria. De hecho, si apareciese un dato nuevo, deberá ser utilizado como dato base de búsqueda de información.

  • Fuentes humanas

Como fuentes humanas entendemos aquellas personas que, por su profesión, puesto de trabajo, aficiones, etc., puede aportarnos datos de interés para nuestra investigación. En este contexto podemos distinguir dos fuentes humanas de investigación:

  • Fuente humana directa: es aquella que puede darnos información vinculada directamente con el objetivo de la investigación. Por ejemplo, si investigamos a un directivo de una empresa, y la información sobre dicho directivo nos la facilita un empleado de la misma.
  • Fuente humana indirecta: es aquella que aún, no teniendo una relación directa con el objetivo de la investigación, puede aportarnos datos que nos aclaren aspectos vinculados a la misma. Por ejemplo, si tenemos información contable de una empresa, que consideramos es fraudulenta, y necesitamos que un auditor de cuentas nos facilite la manera en la cual se pudo materializar la irregularidad.

Es vital que estas fuentes se vayan manteniendo en el tiempo, por lo que será fundamental tener una relación periódica con ellos, más aún con las directas que con las indirectas. Es adecuado, además, disponer de una base de datos que nos permita encontrar la fuente adecuada para cada caso.

  • Operación de vigilancia

Definimos operación de vigilancia como aquella “técnica que es empleada para el seguimiento de un objetivo, con la finalidad de obtener información del mismo”[2] Algunos autores lo llaman también “control de actividades”.

Una de las ventajas esenciales de esta técnica, es que dispondremos de información actual. Entre sus desventajas, la posibilidad de ser detectados y que en ocasiones su coste es elevado.

Las operaciones de vigilancia pueden ser:(NAVASQUILLO, E. 2013).[3]

  • Estáticas: “aquellas en las cuales el detective privado no necesita realizar ningún tipo de desplazamiento, sino que efectúa la vigilancia desde un punto de observación concreto.
  • Dinámicas: “aquellas en las cuales el detective privado necesita realizar un seguimiento del objetivo.
  • Mixtas: “aquellas en las cuales el detective privado necesita combinar técnicas de las vigilancias estáticas con las dinámicas.”

En este caso, también es preciso planificar las operaciones de vigilancia haciendo acopio de información que facilite el operativo y garantice en mayor medida el cumplimiento de objetivos. Para lo cual, deberemos saber:

  • Número de operativos: hombres, mujeres, mixto.
  • Vehículos: turismo, moto, apolo, etc.
  • Equipo técnico: cámara de vídeo, foto, GPS, equipo de transmisiones, telefonía móvil, monoculares, etc.

Como información previa, es conveniente disponer de datos sobre el objetivo para crear un perfil del mismo: vinculaciones, actividad profesional, aficiones, lugares que frecuenta, actividades diarias, tipo de conducción, relaciones sentimentales, entorno familiar, etc.

Cuando la operación de vigilancia hay que realizarla en vehículo (cocho-moto), es importante tener en cuenta aquellos factores que pueden condicionar el seguimiento del objetivo:

  • Tipo de conducción del objetivo (deportiva, normal, lenta, prudente, etc.).
  • Circunstancias del tráfico (hora punta, obras, etc.).
  • Tipo de vía (autopista de peaje, autovía, carretera nacional o comarcal, etc.).
  • Zona geográfica (urbana, rural, etc.).
  • Condiciones climatológicas (viento, lluvia, soleado, etc.).
  • Estación del año (verano, invierno).

Si nos referimos a las vigilancias a pie, por ser esta la manera en que se desplaza el objetivo, habrá que conocer, a ser posible, las siguientes circunstancias:

  • Si se desplaza sólo andando (tipo de calle, entorno, etc.).
  • Uso de transporte público (metro, autobús, taxi, etc.).
  • Especial atención al uso del tren y avión por la dificultad de seguimiento que implica.

Uno de los errores más frecuentes a la hora de planificar una investigación, es iniciarla haciendo operaciones de vigilancia sobre el objetivo, cuando lo más adecuado es realizar previamente labores de inteligencia dirigidas a obtener información de valor que facilite y asegure un seguimiento y observación correctos.

No podemos terminar este apartado sin hacer mención a lo que algunos autores definen como “control de actividades por medios electrónico” (utilización de dispositivos electrónicos para realizar seguimientos). A este respecto hay que hacer varias consideraciones:

  • La legalidad de esta técnica.
  • En caso de usarla, no olvidar que el peso de la investigación debe recaer en la operación de vigilancia, por lo que debe evitarse perder el contacto visual con el objetivo. En ocasiones, estos dispositivos relajan la acción del detective privado, lo que índice negativamente en la consecución de los objetivos al perder información.

[1] Cliente indirecto es aquel que actúa en nombre de un tercero, como por ejemplo un abogado que representa a una persona física o jurídica. El cliente final es la persona física o jurídica, pero nuestra primera toma de contacto es con el letrado.

[2] Definición dada por el autor.

[3] Definiciones dadas por el autor.

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