El ciclo de la investigación

Podemos definir el ciclo de la investigación como aquel proceso que hay que seguir para planificar cualquier tipología de investigación. Consta de 6 fases que habrá que desarrollar de manera secuencial, ordenada y metódica.

La puesta en práctica del ciclo de la investigación nos permitirá afrontar las investigaciones con mayores garantías, no sólo ante nuestros clientes, sino también ante el tribunal de justicia en el cual debamos ratificar el informe.

Es por esto, que vamos a analizar cada una de las fases para concretar el contenido de cada una de ellas:

  1. Objetivo

Antes de iniciar cualquier tipo de investigación deberemos definir cuál es el objetivo de la misma. Esto nos evitará emplear recursos y tiempos en acciones investigativas innecesarias.

Además, la importancia de concretar el objetivo de la investigación radica en la imposibilidad legal de que el detective privado lleve a cabo indagaciones fuera del contexto para el cual ha sido contratado.

Una forma de estructurar el objetivo de la investigación sería, por ejemplo, a través de la siguiente frase: “El objetivo de la presente investigación es llevar a cabo acciones investigativas conducentes a conocer… los hechos y circunstancias que rodean a la desaparición de la víctima”.

En ocasiones el objetivo no es único, por lo que deberemos reflejar cada uno de ellos en el ciclo de la investigación y posteriormente en el informe.

2. Líneas de investigación

Las líneas de investigación vendrán definidas cuando nos hacemos la pregunta ¿Por qué? En el caso que hemos descrito como ejemplo en el objetivo sobre la desaparición de una persona, podremos preguntarnos: “¿Por qué ha desaparecido la víctima?

A esta pregunta podríamos responder:

  • A causa de una patología psiquiátrica, psicológica, etc.
  • Desaparición voluntaria.
  • Por una acción criminal: secuestro, extorsión, etc.
  • Por causa accidental.
  • Otras (definirlas).

 Las respuestas a dicha pregunta configurarán las líneas de investigación que deberemos seguir, y en función de las evidencias que vayamos obteniendo, ir descartando para centrarnos en aquella que puede ser más probable.

3. Planificación

Es donde se recogen todas aquellas acciones investigativas que se deben llevar a cabo para resolver la investigación. Se trata de elaborar un “check list” que nos permita disponer de una visión global de las fuentes, metodología y técnicas a emplear en la investigación. Es una forma eficaz de no olvidar ninguna acción.

En la planificación no existe una cronología de actuación, sólo se detallan las acciones a realizar.

Un ejemplo sería:

  • Análisis de documentos.
  • Obtención de información a través de buscadores.
  • Obtención de información a través de fuentes abiertas: RRSS (Facebook, Twitter, Instagram…), registros (mercantil, propiedad, bienes muebles…), portales (axesor, e-informa…), etc.
  • Obtención de información a través de fuentes humanas.
  • Operación de vigilancia (control de actividades).
  • Otras.

4. Protocolo de actuación

Consiste en ordenar cronológicamente los puntos definidos en la planificación. Su principal objetivo es evitar que una acción hecha en el momento no debido pueda poner en dificultades la investigación.

En definitiva, se trata de protocolizar que debemos hacer antes y que después. Por ejemplo: para entrevistarnos con una fuente humana antes deberemos obtener la mayor información posible.

5. Acciones investigativas

Se trata del propio proceso de la investigación, donde se llevarán a cabo todas las acciones necesarias para resolver el caso, o al menos, obtener la mayor información posible sobre los hechos investigados y sus circunstancias.

6. Elaboración del informe

El informe es “aquel documento escrito donde se exponen todas las circunstancias de la investigación y que sirve de prueba ante el Tribunal que ha de fallar el proceso o ante el cliente”.

El primer aspecto relevante de esta definición es el hecho de que nos diga que el informe es un documento escrito. Esto tiene varias connotaciones importantes que deberemos tener en cuenta cuando forme parte de un proceso judicial. Por un lado, que una vez redactado, firmado, sellado y entregado, no podremos hacer ninguna modificación. Únicamente podremos adjuntar anexos u otro informe posterior si acompaña al escrito de interposición. “Solicitud de pruebas. 1. Sólo podrán acompañarse al escrito de interposición los documentos que se encuentren en alguno de los casos previstos en el artículo 270 y que no hayan podido aportarse en la primera instancia[1]. Por otro lado, su contenido deberá estar perfectamente estructurado, claro en sus exposiciones y riguroso en la información.

Otro de los aspectos de interés de dicho concepto es el hecho de que determine que el informe es donde se exponen todas las circunstancias de la investigación. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que todos los aspectos referentes a la investigación que nos ha sido encomendada deberán formar parte del contenido del informe. Y no nos referimos exclusivamente a la redacción escrita sino también a los medios de prueba (grabaciones en vídeo, fotografías, documentos, etc.).

Finalmente, explicar el hecho de que el informe sirve de prueba ante el Tribunal que ha de fallar el proceso. En muchos procesos judiciales el informe presentado por el detective privado es la prueba más contundente con que cuentan los letrados, y por esto mismo, debe ser un documento muy trabajado y de calidad.


[1] Ley de Enjuiciamiento Civil. Artículo 460. Pág. 339. Valencia 2007.